CUANDO AUMENTA LA EFICIENCIA DEL RIEGO, TAMBIÉN LO HACE EL USO DEL AGUA

Una mayor eficiencia del riego no necesariamente implica un menor consumo de agua para la agricultura, una paradoja que ha sido en gran medida ignorada por las políticas públicas que buscan conciliar la alta demanda de agua con la disponibilidad limitada de este recurso.

En un estudio de Policy Forum, Quentin Grafton y sus colegas analizan la «paradoja de la eficiencia del riego» y evalúan los costes públicos de los constantes aumentos en las subvenciones para regar de forma más eficiente los cultivos.

El riego para la actividad agrícola representa el 70 % del uso total de agua en algunas partes del mundo y facilita la producción de cultivos fundamentales para el abastecimiento de alimentos a nivel global. Sin embargo, el agua es un recurso limitado. En un intento por equilibrar la creciente demanda de agua, especialmente en regiones áridas, manteniendo estable la producción agrícola, muchos gobiernos han invertido significativas cantidades de dinero para respaldar políticas destinadas a aumentar la eficiencia del riego.

En estos casos, el objetivo es que el agua «ahorrada» pueda ser redirigida a otros sectores, como ciudades, industria o medioambiente. Sin embargo, los modelos que apuntan a esta distribución tienen pocos fundamentos empíricos. En efecto, sostienen Grafton y sus colegas, una mayor eficiencia del riego podría incluso aumentar el uso de agua en el sector agrícola y la extracción de aguas subterráneas.

En sistemas de riego con menor eficiencia, toda el agua que no es utilizada para regar de forma directa una planta, como el agua de escorrentía, se recupera, dado que fluye hacia aguas superficiales o acuíferos. No obstante, a medida que la eficiencia aumenta, se «pierde» menos agua, por lo que menos agua reingresa al sistema, lo que puede conducir a la disminución de la disponibilidad de agua en general, según los autores.

Grafton et al. sostienen que, si es necesario el aumento de la eficiencia del riego para mantener a raya la crisis global del agua, son necesarios algunos avances de investigación sobre el agua. Entre estos se incluyen: recuento de agua y mediciones físicas exhaustivas, análisis de incertidumbre, evaluaciones de la compensación entre usos del agua contrapuestos, incentivos para accionistas y reducción de la extracción total de agua para riego.

 

Fuente: www.agroalimentando.com

 

 

 

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