América Latina riega apenas el 20% de su potencial

Un estudio divulgado en los últimos meses por AQUASTAT, Sistemas de Información sobre Agua y Agricultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), mostró que el área irrigada en la superficie de América Latina era de 17,8 millones de hectáreas en 2012. Este valor representa sólo el 20,5% del área con potencial de riego para la región.

El estudio mostró otros datos interesantes como: los cereales representan el 32,3% de los cultivos irrigados y el crecimiento de la utilización del riego localizado con ayuda de pivotes.

Para comentar los números y hacer un mejor diagnóstico de la región, quién mejor que la geógrafa y especialista en Gestión de Suelos de la FAO, Sally Bunning.

 

¿Cuáles son los países de América Latina con mayor potencial para la explotación del riego?

El área irrigable o el potencial de riego depende de los factores climáticos, suelo y recursos hídricos disponibles, subterráneos y del área, incluyendo las necesidades de los cultivos y la eficiencia de las diferentes técnicas de riego utilizadas por área, aspersión y por eigo localizado y de la capacidad de inversión y conocimiento. Por lo tanto, el potencial de riego varía de un país a otro. Los sistemas de riego y los cultivos varían mucho de región a región.

El área total equipada para el riego en la región en 2012 (AQUASTAT) sumó 17,8 millones de hectáreas, que representaba el 20,5% (una quinta parte) del área con potencial de riego de la región, que se estima en 86,4 millones de hectáreas. No obstante, el riego se práctica tan sólo en el 11% del área cultivada de la región, lo que está por debajo de la media mundial (21%). La mayor área equipada para riego se encuentra en América del Sur, con casi el 90% del área equipada en toda la región, concentrada en tres países: Argentina, Brasil, Perú. En términos absolutos, Brasil tiene la mayor área equipada para riego, 5,4 millones de hectáreas (34% del total de esa región), seguido por Perú, 2,5 millones de hectáreas (16%) y Argentina, 2,36 millones de hectáreas (15%). El área irrigada representa tan sólo el 6% del área cultivada en Argentina y el 7% de Brasil, mientras que el área irrigada en Perú representa el 40% del total del área cultivada.

México cuenta con una importante área irrigada, con 6,5 millones de hectáreas en 2017. En México, el área potencial de riego, en función de la capacidad de la tierra y la disponibilidad de agua, es de 9,8 millones de hectáreas, con la mayor parte de las tierras subutilizadas localizadas en el trópico húmedo.

En Brasil, el potencial de riego se estima en 29,3 millones de hectáreas, incluyendo tan sólo las áreas donde se puede desarrollar irrigación, excluyendo áreas de alto valor ecológico al norte (cuenca del Amazonas y Tocantins). En las áreas de Cerrado del Centro-Oeste, el potencial de riego se ha expandido sobremanera en los últimos años, debido a los recientes avances en el manejo del suelo y las técnicas de riego aplicables en esa región. En Argentina, el área potencial de riego estimado es de 16 millones de hectáreas, considerando el área de suelos sin limitaciones y la disponibilidad de recursos hídricos. En Perú, el área potencial de riego, considerando la capacidad de los suelos y los recursos climáticos, se estima en 6,4 millones de hectáreas.

En Ecuador y Chile, gran parte, el 58% y el 64% respectivamente del área cultivada está equipada oara la irrigación. En Ecuador, esto corresponde al 48% del área con potencial de riego, que se estima en 3,14 millones de hectáreas, considerando la capacidad de los suelos para la irrigación y los recursos hídricos disponibles. En Chile, de acuerdo con el último Censo Nacional Agropecuario y Forestal (INE 2007), el área equipada para la irrigación en el año agrícola 2006/2007 fue de 1.108.559 hectáreas, correspondiente al 48% del área con potencial de riego, estimada en 2,5 millones de hectáreas sin consideramos los facotres cliima, suelo y agua, así como aspectos técnicos, económicos y ambientales (Comisión Nacional de Riego – CNR). Prácticamente el 95% del área equipada se ecnuentra entre las regiones IV de Coquimbo y IX de la Araucanía.

En el Estado Plurinacional de Bolivia, las condiciones climáticas, la topografía accidentada y la escasez de agua en buena parte del país definen un menor potencial de riego; en Argentina y la República Bolivariana de Venezuela la baja disponibilidad de recursos hídricos en las áreas de mayor capacidad para la irrigación limita el potencial. En Paraguay, sólo el 3% del área cultivada está equipada para la irrigación.

En América Central, Guatemala tiene el mayor potencial de irrigación (2,6 millones de hectáreas) y la mayor área equipada para la irrigación, 337.478 hectáreas en 2012 (MAGA 2013), lo que representa aproximadamente el 40% de la subregión. De los cultivos irrigados, las más importantes son: la caña de azucar (46% del total), el maíz (20%) y el plátano (12%). Por su parte, Cuba posee el mayor potencial de irrigación (2,7 millones de hectáreas) y la mayor área equipada para irrigación (558.000 hectáreas en 2012), que representa el 55% del total del Caribe.

América Central tiene una tasa de uso efectivo mayor en las áreas equipadas para tal efecto (92%), Un incremento en el área irrigable de Cuba sólo sería posible con el aumento en la eficiencia de los sistemas existentes. En América del Sur sobresale el caso de Colombia, con apenas el 38% del área equipada en uso, donde el abandono de zonas equipadas para la irrigación puede ser explicado por la inestabilidad debido al conflicto armado en años recientes. Ecuador tiene una baja tasa de uso, con un 63% de riego efectivo. Las bajas tasas de uso pueden ser explicadas por el deterioro de la infraestructura debido a la falta de mantenimiento, ausencia de formación en el uso de técnicas o por razones políticas y económicas.

¿Cuál es el país líder en irrigación en América Latina? Teniendo en cuenta el área irrigada, ¿cuáles son los otros países que también merecen ser destacados?

Durante el 23º Congreso Internacional de Riego y Drenaje, el presidente del Comité Mexicano de Riego y Drenaje, Sr. Roberto Ramírez de la Parra, indicó, entre otras, que casi la mitad de sus 22 millones de hectáreas de tierras productivas de México se encuentran bajo una infraestructura de riego estacional y tecnológicamente avanzada. Esto incluye tecnología puntera en más de un millón de hectáreas en los últimos tres años. FAO AQUASTAT observa que en 2009 México fue el país con el área de riego más importante de América Latina y el Caribe, con 6,46 millones de hectáreas con infraestructura para riego y, en 2011, México ocupó el séptimo lugar en el mundo de área con infraestructura para irrigación (CONAGUA, 2011). En México, las 85 regiones de riego (3,46 millones de hectáreas) y las 39.000 unidades de riego (3 millones de hectáreas) fueron proyectadas de acuerdo con la tecnología prevaleciente para la aplicación de agua por gravedad en las parcelas. En muchos casos, sólo se construyeron las redes de canales y drenajes principales, quedando las obras de las parcelas a cargo de los usuarios. La mejora en la eficiencia del riego también ha repercutido en las técnicas de riego con el uso directo de las aguas residuales, tratadas o no, y el uso de la ferti-irrigación para incrementar la productividad de las áreas bajo irrigación y reducir el consumo de agua para hacer frente a la demanda, su escasez y el cambio climático. Buena parte del área bajo irrigación ha sido transformada para irrigación de cultivos frutales.

¿Existe alguna previsión de aumento de las áreas irrigadas en los países de América Latina para los próximos años?

Para satisfacer la creciente demanda de la población y enfrentar el cambio climático, los sistemas integrados de gestión de los recursos naturales, las modernas y eficientestecnologías de irrigación integrada (durante toda la temporada de crecimiento),  la irrigación adicional (para alargar el tiempo de crecimiento) y el uso de aguas residuales será una necesidad. También será una oportunidad para producir alimentos suficientes y de alta calidad para satisfacer las necesidades nutricionales y de seguridad alimentaria, asegurando y satisfaciendo la demanda de agua para agricultura  por otros usuarios. Existen grandes oportunidades para la expansión del riego en la región. Por ejemplo, México actualmente cosecha el 55% de su producción agrícola en áreas de riego, produciendo 2,4 veces más por hectárea plantada que en áreas de secano, pero sólo el 70% de la tierra con protección agrícola está en producción. Así, 10 millones de hectáreas permanecen como reserva estratégica de seguridad alimentaria y se estima que será necesario un crecimiento de unas 40.000 hectáreas para satisfacer la creciente demanda por alimentos de los 150 millones de su población proyectadas para 2050.

Es posible aumentar la productividad del riego, mediante el aumento de la intensidad de la producción y de la selección de especies y variedades más productivas y adaptadas. En 2008, en toda la región, el el 84% de la superficie equipada para irrigación fue efectivamente irrigada y en esta área la intensidad de cultivo fue del 110% en promedio; es decir, con más de una cosecha al año. En América del Sur, la intensidad de cultivos en áreas irrigables con sistemas de riego con dominio total, oscila entre el 140% en Guayana, el 133% en Colombia, el 120% en Brasil y el 100% en Chile, Paraguay y Venezuela. En América Central, la intensidad de cultivo está cerca del 100% en la mayoría de los países, salvo Panamá que llega al 139%. En la media, la subregión del Caribe tiene mayor intensidad de cultivo con el 113%, aunque en algunos casos los datos del área irrigada y cultivada difieren de año o están incompletas.

¿Cuáles son los principales cultivos irrigados en estos lugares?

Los cultivos dependen de los sistemas agrícolas, industriales o familiares, de las zonas agroecológicas y del acceso a la infraestructura y mercados de los productos. Los cereales representan el 32,3% de toda el área irrigada cosechada en la región. Sólo el arroz representa alrededor del 20% del área de la región, donde es muy importante en varios países de América del Sur y Centroamérica, así como las Grandes Antillas del Caribe. El maíz representa el 10% del área de cultivos irrigados cosechados en áreas equipadas para irrigación. La caña de azúcar es el segundo cultivo irrigado más extenso, con un 19% en promedio de la región. El cultivo de forrajeras temporales representa el 6% del área. Por ejemplo:

En Brasil (2006), la cuenca del río Paraná representó el área mejor equipada para la irrigación (26%), principalmente para el cultivo de arroz en el Estado de Río Grande do Sul, bajo un sistema de inundación donde la demanda de aguase concentra en unos pocos meses durante el periodo de cultivo. Mientras que en el Estado de Sao Paulo, los cultivos irrigados son principalmente la caña de azucar, naranjales y cereales, en el Estado de Minas Gerais los cereales y el café son irrigados bajo sistemas de pivote central.

En Argentina, los cultivos más importantes con irrigación integral son los frutales, las vides y los olivos (24%), las hortalizas (14%), las industriales (caña de azúcar, tabaco, algodón, etc) (12%), otros cultivos (8%). Con irrigación complementaria, los cultivos más importantes son: los cereales y las oleaginosas (26% del total), las forrajeras: alfalfa, avena, centeno y triticale (17%) y otros cultivos (1%) (INDEC, 2009).

En México, los cultivos más importantes son los cereales, el maíz y el trigo (54%), las forrajeras (20%), las hortalizas (9%) y los frutales (5%), los cultivos industriales (4%), los cítricos y textiles (3% cada uno), las oleaginosas y otras (2%) (CONAGUA, 2011).

En Cuba los grandes sistemas se concentran en la irrigación por área de cultivo del arroz y la irrigación por aspersión en los cultivos de raíces, tubérculos y cereales. La irrigación localizada, fundamentalmente de pequeños sistemas, está en las hortalizas (agricultura urbana) y en los cítricos y frutales.

¿Y sobre los sistemas de riego utilizados?

La irrigación por superficie es, cuando mucho, la técnica de riego más difundida en la región. En algunas regiones  de América del Sur, América Central y el Caribe, la escasez de agua y las características de las explotaciones han llevado a una mayor utilización del riego presurizado (por aspersión y localizada).

En Ameríca del Sur, Brasil posee 334.800 hectáreas equipadas con irrigación localizada (6,2% del total del área equipada). Brasil también destaca en la irrigación por aspersión, representado el 45% de su área equipada, siendo, en promedio, en la región el 22%. En Venezuela (26%) y en Ecuador (20%) la irrigación es hecha ppor aspersión. Chile posee la mayor proporción de área con irrigación localizada, con 250.000 hectáreas, lo que representa el 22,5% del área equipada con irrigación del total del país.

En América Central, la irrigación por aspersión corresponde al 14%, siendo Guatemala su principal exponente con el 30% del área equipada para irrigación. La irrigación localizada tiene una baja expresión en la subregión (4%), aunque en Panamá alcanza el 14%.

En el Caribe, aunque la información sobre técnicas de riego es limitada, sobresalen los casos de Antigua y Barbuda y Saint Kitts y Nevis con el 100% del área equipada para irrigación localizada, SanVicente y las Granadinas con 90,8% y Granada con 80,5%. La superficie de riego por aspersión en Cuba representa el 25% y Jamaica el 17%.

 

Fuente: http://www.fao.org

 

 

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